Esta la empezaron en 1882. La causa del retraso, como la de tantos otros retrasos, seguramente no tiene nada que ver con ellos -según su lógica. Por tanto, ya han solicitado sin rubor al Vaticano la beatificación del arquitecto.
Y van a perder todos los trenes mientras sigan montando sus pintorescos shows nacional-victimistas. Su aislamiento será cada vez mayor. Los demás avanzarán juntos, pero ellos se quedarán en el andén mirándose el ombligo.
¿Qué es lo sorprendente? A igualdad de precio y calidad, el comprador ejerce callada y libremente sus preferencias. ¿Y para qué dar dinero a ganar a quien te gruñe con desdén su desafecto?