Esta la empezaron en 1882. La causa del retraso, como la de tantos otros retrasos, seguramente no tiene nada que ver con ellos -según su lógica. Por tanto, ya han solicitado sin rubor al Vaticano la beatificación del arquitecto.
Y van a perder todos los trenes mientras sigan montando sus pintorescos shows nacional-victimistas. Su aislamiento será cada vez mayor. Los demás avanzarán juntos, pero ellos se quedarán en el andén mirándose el ombligo.
¿Qué es lo sorprendente? A igualdad de precio y calidad, el comprador ejerce callada y libremente sus preferencias. ¿Y para qué dar dinero a ganar a quien te gruñe con desdén su desafecto?
Su parlamento autonómico monta una sesión para solucionar el problema de los trenes que, según ellos, se arreglará si esta señora dimite, y así lo piden formalmente. ¿Alguien les hizo caso?
Esta es su peculiar manera de conmemorar el Día de los Difuntos. La novedad ahora es que extrapolan la incineración de difuntos a la quema de una foto que incluye a un difunto, su antiguo amigo Franco en este caso.
Como que el tema artístico-cultural ya forma parte de sus competencias absolutas e intocables, pues las utilizan como mejor saben. La foto está tomada en el barrio gótico del casco antiguo de Barcelona.
Ahora al pataleo le llaman dignidad. Han encontrado así una nueva manera de utilizar su polideportivo de palaciego nombre. Y encima dicen que resultó ser todo un éxito.
Como que en Cataluña casi nadie compra libros en catalán, salvo la excepción forzosa de los libros de texto, entonces hay que salir fuera y hacer el numerito.